
Otros óstraca son también problemáticos: una inscripción en vasco, una mujer desnuda en actitud masturbatoria, latín rudo... Todo ello ha creado una polémica que aún no está resuelta y que inculpa al director de la excavación, Eliseo Gil, por haber difundido las piezas sin consultar a sus compañeros de profesión. Como sabemos los clasicistas, los fraudes arqueológicos son muy viejos. Baste pensar en la famosa fíbula de Preneste, que contenía todas las hipótesis lingüísticas que no estaban atestiguadas. Suma y sigue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario