
Queda claro que un profesor no es un juez de primera instancia, ni un policía, ni un ladrón. La escuela tampoco es una guardería, ni una cárcel, ni un pabellón de festivales. Y podríamos seguir diciendo ad nauseam lo que no es la escuela. Lo que sí sabemos claro es lo que es un estudiante de instituto: una persona entre 12 y 18 años que debe aprender lo que le enseña el profesor. Antiguamente en el D.N.I. ponía en el epígrafe de oficio "estudiante", cuando no tenía trabajo. Evidentemente el paso de estudiante a trabajador es duro y largo. Pero si eres estudiante no eres trabajador en buena lógica. Con lo cual, la labor del estudiante es respetar al profesor, que no es precisamente un empresario.
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