
Quiero reivindicar desde esta crónica el papel que hacemos algunos clasicistas para presionar a cambios sociopolíticos desde nuestro punto de vista en varios frentes:
* en el Estado Español: dignificar los estudios clásicos en centros de educación secundaria y uniuversidades.
* en la Unión Europea: difundir el neolatín como lengua franca de comunicación internacional.
* en los medios de comunicación: manifestar nuestra orientación historicista, acudiendo a la democracia ateniense y la administración romana como paradigmas de gestión abierta.
* en las industrias culturales: orientar a escritores, músicos y artistas en su expresión de origen clásico.
* en internet: coordinar la labor de filólogos, traductores, arqueólogos, historiadores, escritores, guías turísticos, etc. en un mismo sentido.
* en la Iglesia Católica: expresar sin ningún tabú la liturgia en latín y los cantos gregorianos y ecuménicos de Taizé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario