
Aunque en el albergue habia participantes no creyentes, sin ningun problema cantaban las cancioncillas de misa en un ambiente de paz que recordaba en alguna medida el de la Navidad. De hecho cuando nos hemos despedido nos hemos deseado feliz Anno Nuevo: "Felix annus venturus!". Entre bromas nos hemos dicho si hoy era la noche de San Silvestre que acaba el anno solar. De alguna manera hemos llegado a un estado de paz similar al de la Navidad y lo hemos expresado unos a otros. Ahora toca volver a esa ciudad en mitad de un aspero paisaje que, como decia Jose Antonio Labordeta, "la odio, la amo, le tengo un carinno ancestral".
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