
Pero lo realmente novedoso es que van a construir un centro de interpretación para aquellos turistas que quieran ver el tercer acueducto romano más largo conservado, después de uno en Roma y otro en Bolonia. Vemos que nuestros políticos se empiezan a interesar por el patrimonio grecolatino, y no sólamente por iglesias y castillos. Se va a señalizar el recorrido, se construirán aparcamientos y se abrirán sendas. Una buena noticia que debemos a la iniciativa de un ingeniero de obras públicas (no a un filólogo), que ha sabido reconocer el valor de una construcción de la que todavía hoy seguimos aprendiendo cosas.
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