
Lo peor (hay que decirlo) la guarda-jurado cotorreando con la acomodadora que no acomoda: sólo te lee lo que ya pone en el tique. Se supone que una entrada de teatro vale por 2 de cine, al menos económicamente, pero prefiero mil veces los acomodadores del Palafox que te acompañan a tu sitio vestidos con un chaleco azul y no con ropa de andar por casa. La cultura se manifiesta en muchos detalles y no sólo en la representación. De todas formas, no sé cuánta gente ha pagado la entrada, porque a decir verdad muchos venían con invitación del Excelentísimo Ayuntamiento de Zaragoza.
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