
Esta versión presenta el mito clásico de Hércules como un hombre sabio y buen amigo, como dice la Wikipedia. Comete algunos errores de precisión mitológica, pero el conjunto novelesco tiene mucha "rasmia" (arrojo), como decimos los aragoneses.
El problema de fondo es si se puede creer en los dioses que en realidad se presentan ante el héroe como personas de carne y hueso. Las artimañas de la sacerdotisa Alcmena por confundir al protagonista no dan resultado cuando éste descubre la verdad. Sin embargo, la película termina con una moral teísta pagana: hay que respetar la voluntad de los dioses, aunque nosotros mismos nos labremos nuestro destino. Una buena reflexión para comenzar el año.
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