miércoles, 10 de septiembre de 2008

TELEVISIÓN Y ADOLESCENCIA


Este artículo, de Sonia Reigosa para la última revista Enlace de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, elabora los peligros de los adolescentes ante el televisor. Éstos eligen las teleseries con las que se sienten más identificados (Policías, Operación Triunfo...), porque para ellos es primordial el sentido de investigación y éxito social. Luego está el efecto, comprobado estadísticamente, de que si programan una serie de médicos, aumenta el número de estudiantes en las facultades de medicina.
Ante esto los padres y los profesores no podemos permanecer indiferentes. Puedo aconsejar a los niños a que vean marionetas muy bien enfocadas, como Los Lunis. En calidad de profesor no me queda más remedio que conocer el mercado televisivo, porque para algunos alumnos resulta más relevante la comedia que ven por televisión que el enfoque crítico que le dan sus profesores. Muchos antivalores (aunque también hay valores) conviene denunciarlos en el aula: violencia, supuesta competitividad de sexos, superficialidad emocional... Desde luego, yo no voy a tragarme esos bodrios escritos por guionistas que no han acabado el bachillerato. Pero lo peor es que no tienen formación literaria y la burla a los valores clásicos (honradez, sentido del límite, bondad...) es la tónica de muchas de estas teleseries.

1 comentario:

SonictheHedgehog dijo...

La actual televisión es una mierda (sin censura). Las decisiones que toma la gente sólo por las influencias que dan las teleseries me da asco. De las series de médicos mejor no cuento mucho: que si infecciones de virus de dudosa explicación, bodas accidentales (lo que se lleva); son historias poco reales y se repiten más que el desayuno de fabada.

De la programación televisiva igual guarecía Camera Cafe. Aquellos que critiquen este programa evidencian una inteligencia casi nula, aunque los actores resulten algo sobreactuados. Me parece que este programa es la adaptación de uno extranjero, de ahí que no se parezca mucho a las series nacidas en España.

Y, Juan Carlos, los Lunnies no creo que tengan más valores educativos que los que daba el anterior Barrio Sésamo incluso aquel programa infantil llamado TPH Club que veía ¡Y ERA LA HOSTIA!... es lo que tiene la nostalgia televisiva :D

God bless the kids! ¡POR UNA PROGRAMACIÓN DECENTE!

(esperemos que algún día pongan Asterix y, ya de paso, la serie de dibujos de Sonic)

jajajajajajajajajajajaja