
Las conclusiones fueron una mezcla del eterno retorno de las cosas junto al análisis historicista del pensador. El antropólogo Javier Fran explicó que contra el devenir de las cosas no se puede oponer la razón humana. Cualquier intento de sacralizar la razón lleva a resultados catastróficos.
En cualquier caso, siguió en pie el tópico de que Séneca se enriqueció mediante la especulación de terrenos, lo que le desacredita moralmente, según explicó Darío Aja. Eso sí, a los ojos contemporáneos. Conclusión: No todo el monte es orégano.
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