
Lo que sorprende del cuadro es que el centro no está en la figura del dios del vino, por mucho que esté en colores claros, sino que el ojo se desplaza a la sonrisa de los 5 borrachos que están a la derecha. Los claroscuros de esta escena tabernaria quedan como el centro de la composición. La España de la decadencia ya se advierte en una composición que rompe el clasicismo para resaltar una escena cotidiana de evasión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario