
Está claro que el nuevo gobierno va a influir en España, para mal o para bien. En un mundo globalizado todo está interrelacionado. El tema de la política exterior expañola con respecto a Palestina es un contencioso histórico. Desde Suárez, España ha promocionado un estado palestino coexistiendo con el estado de Israel, pero los lobbies judíos, el dinero de la banca y muchas películas de propaganda hace que la guerra no esté todavía terminada. Esperemos que en este contencioso Estados Unidos vuelva a los acuerdos de Camp David del presidente Jimmy Carter, auténtico artífice de una posible reconciliación.
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