
La banca española está en mejor situación que la estadounidense y que la mayoría de los bancos europeos. Así las cosas, ¿quién dice que hay que hacer los deberes en Europa? España no pertenece a ese "grupo de privilegiados" llamado G-7, que teóricamente mueven los hilos de la economía mundial (¡ja! ¡ja!) Nuestro presidente no fue invitado a la reunión de París. La cosa se complica cuando vemos que los problemas mundiales (la "globalización", palabra engañosa) en realidad no afectan a España en cuestiones financieras. El corolario de todo ello es que el pánico de los mercados no tiene por qué afectar tanto a los ciudadanos españoles.
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