jueves, 13 de febrero de 2020

CIENCIA CIUDADANA


Un artículo de la revista Muy Interesante, firmado por M. A. Sabadell, explica los límites de la ciencia ciudadana. Lo que comenzó como una afición de observación de aves se ha difundido a otras parcelas de la ciencia básica. También los astrónomos aficionados hacen mediciones y cálculos que remiten a cientificos profesionales. Lo que ya sospechamos es que los datos que aportan masivamente los ciudadanos 'gratis et amore' son reaprovechados por empresas particulares, como las farmacéuticas. Una cosa es la recopilación de datos y otra muy distinta es cómo se manipulan los big data. 
El artículo es optimista en cuanto a la difusión de las investigaciones, ya que los ciudadanos pueden ver reflejados sus estudios en revistas especializadas, a veces incluso con su nombre. También advierte que los científicos aficionados muchas veces tienen el efecto gaseosa: empiezan con muchas ganas, pero acaban por no recoger las muestras rutinarias. Scientia

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