jueves, 16 de marzo de 2017

EL VUELO DE ÍCARO


Dédalo era un arquitecto al que Minos, el rey de Creta, confió la construcción del laberinto del Minotauro. Junto con su hijo Ícaro estaban presos en Creta. El padre ideó unas alas de cera para salir volando de la isla y le advirtió a su hijo  que no volara tan bajo que la humedad del mar le estropeara las alas ni tan alto de modo que el sol derritiera la cera de las alas. Sin embargo, Ícaro desobedeció a su padre y, volando muy alto debido a su ambición, el sol derritió las alas y cayó al mar. Al llegar a Atenas, Dédalo ofrendó las alas en el templo de Atenea. 
Los alumnos de Teruel se han basado en dos modelos de internet para dibujar a Ícaro. Han respetado la túnica y sandalias que lleva el dibujo original para luego trasladarlo a su versión más o menos fidedigna. Ejercicio que ya probé en Valderrobres (Teruel,) quizá con un resultado más pobre, y en forma de relato en Jaca (Huesca). Volare